Coordinación de Tecnologías Aplicadas a la Educación

Una institución con vocación empresarial e internacional

Las máquinas acabaron con nosotros

Publicado el 28 Jun 2018


Por: Erika Paola Ardila Palacio

Estudiante VII semestre de Comunicación Social, UTB.

“A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina”.- Henry Ford

 

Vivimos en una era donde las máquinas no representan más el futuro, sino que hacen parte de nuestra realidad. Son más rápidas, productivas, funcionales y mejores trabajadoras que los mismos seres humanos.

Las máquinas han logrado que en las fábricas de ensamblaje en sus comienzos recurriera a la mano de obra de 100 obreros, pero luego del ingreso de las nuevas tecnologías solo se requiera de 10 empleados encargados del mantenimiento del artefacto, no del ensamblaje mismo.

 

 ¿Qué pasa entonces con los trabajadores que fueron desplazados por la tecnología? Las personas desempleadas que eran encargadas de atender los puestos que ahora son ocupados por máquinas, quedan dedicadas al “ocio” y no al “negocio”. Esta gente que por lo general se dedica a otras cosas como al arte, a la cultura, a la ciencia o al turismo. De allí que los países desarrollados son los que más invierten en cultura, esparcimiento, investigación científica, etc… pues las máquinas están en el lugar de los trabajadores clásicos.

 

“La revolución industrial empezó en Inglaterra. Su primer éxito fue revolucionar la producción de tejido de algodón utilizando nuevas máquinas accionadas por ruedas de agua y, posteriormente, por motores de vapor. La mecanización de la producción de algodón aumentó extraordinariamente la productividad de los trabajadores, primero en el sector textil y más adelante en otros sectores. El motor de los avances tecnológicos en la economía era la innovación, encabezada por nuevos emprendedores y hombres de negocios dispuestos a aplicar sus nuevas ideas. Este florecimiento inicial pronto se extendió a través del Atlántico Norte a Estados Unidos. La gente vio las grandes oportunidades económicas que aparecían al adoptar las nuevas tecnologías desarrolladas en Inglaterra. Y los inspiró para desarrollar sus propias invenciones.” (Acemoglu, D. Robinson, J. 2012)

 

Con el paso de los años, las grandes empresas van a tener más del 90% de su trabajo destinado a las máquinas industriales que hacen el mismo trabajo del ser humano por menos de la mitad del costo y con un aumento de la producción.

En Europa la revolución de las máquinas y la tecnología le dio vía libre a sus ciudadanos para dedicarse a las artes y las ciencias humanas. Por otro lado, en los países de África y Latinoamérica no existían dichos avances que ya ocupaban las grandes potencias mundiales a comienzos del siglo pasado; como consecuencia de esto, los países desarrollados comenzaron a extender su producción, mientras que los países en vía de desarrollo siguieron con las formas arcaicas de manufactura, convirtiéndolos en un centro de explotación de los monstruos del capitalismo.

 

Finalmente, podemos reflexionar acerca de la industria moderna que nos lleva a las tendencias de consumo, la masificación de la producción y la deshumanización del trabajo manual que por tantos años nos había acompañado. La forma manual de laborar no se va a extinguir por completo, ya que siempre será necesaria una persona encargada del buen rendimiento y manutención de la planta industrial.

 

Referencias:

  • Acemoglu, Daron; Robinson, James A. 2012, “Por qué fracasan los países”. Crown Publishing Group. Página 41.

  • Acemoglu, Daron; Robinson, James A. 2012, “Por qué fracasan los países”. Crown Publishing Group. Página 61.

Regresar al boletín